Motivación y liderazgo

Es importante, sobre todo en estructuras pequeñas, conocer al personal, sus expectativas, su forma de ser. Gratificar a la gente es una gran manera de mejorar el lugar de trabajo, reconociendo los resultados y alentando la excelencia.

El empresario debe ser capaz de dirigir y dar órdenes, pero es necesario entender que premiando la buena conducta se aprende más rápido y se retiene con más eficacia que castigando la mala; las críticas son muy peligrosas, lastiman el orgullo, despiertan resentimiento y en general producen que las personas se pongan a la defensiva e intenten justificarse. Se necesita carácter y dominio de sí mismo para ser comprensivo y capaz de perdonar; un gran hombre demuestra su grandeza por la forma en que trata a los pequeños. Quien desea estar por encima de los hombres se coloca por debajo de ellos, el que quiere estar delante de ellos, se coloca detrás.

La forma de conseguir que se hagan las cosas es estimular la competencia. No el estímulo sórdido monetario, sino el deseo de superarse. El principal factor motivador de la gente es el trabajo mismo, si el trabajo es excitante e interesante se lo enfrentará con gusto y esa es toda la motivación que se necesita para hacerlo bien.

Un buen líder debe conocer las siguientes pautas que a continuación se detallan, las mismas son un extracto del best-seller de Dale Carnegie “How to Win Friends and Influence People”.

  1. Empiece con elogio y aprecio sincero. Siempre es más fácil escuchas cosas desagradables después de haber oído algún elogio.
  2. Llame la atención sobre los errores de los demás indirectamente.
  3. Hable de sus propios errores antes de criticar los de los demás. No es tan difícil escuchar una relación de los defectos propios si el que la hace empieza admitiendo que también él está lejos de la perfección.
  4. Haga preguntas en lugar de dar órdenes. No solo hacer preguntas vuelve más aceptables las órdenes sino que además con frecuencia estimula la creatividad. Es más probable que la gente acepte con gusto una orden si ha tomado parte en la decisión de la cual emanó la orden.
  5. Permita que la otra persona salve su propio prestigio
  6. Elogie el más pequeño progreso, y además, cada progreso. Sea “caluroso en su aprobación y generoso en sus elogios”. Minimizando las criticas y destacando el elogio se reforzará lo bueno que hace la gente y la malo se atrofiará por falta de atención.
  7. Atribuya a la otra persona una buena reputación para que se interese en mantenerla.
  8. Aliente a la otra persona. Haga que los errores parezcan fáciles de corregir.
  9. Procure que la otra persona se sienta satisfecha de hacer lo que usted sugiere.

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